Neocatecumenal: Pasos Del Camino
El sol se filtraba entre los olivos de un pequeño seminario en las afueras de Madrid. Juan, un arquitecto de treinta y tantos años, llegó arrastrando los pies. Su mujer, Clara, lo tomó de la mano.
—Solo un fin de semana —le susurró—. Si no te gusta, nos vamos. pasos del camino neocatecumenal
Así comenzaron los , aunque Juan aún no lo sabía. El sol se filtraba entre los olivos de
—No estamos aquí para daros recetas. Vamos a caminar juntos. —Solo un fin de semana —le susurró—
Pero el Camino no acababa ahí. El verdadero paso final no es una ceremonia, sino salir. Así que, un año después, Juan y Clara comenzaron a visitar a los vecinos mayores del bloque. Organizaron una cena semanal para familias rotas. Juan dejó de llegar tarde a casa sin explicación. Clara dejó de guardar silencio por orgullo.
Juan había crecido en una parroquia tradicional, pero el matrimonio se había enfriado en la rutina. Los gritos por la noche, el silencio en el desayuno… Necesitaban algo, aunque él no sabía qué.
Al entrar, un grupo de personas de todas las edades los recibió con una sonrisa sencilla. No hubo grandes discursos. Solo un catequista, Andrés, con barba cana y voz pausada, que les dijo:
